Ingresé al mundo del Visual Merchandising a los 18 años, una experiencia temprana que me permitió conocer desde adentro cómo funcionan las dinámicas del retail, el diseño de vitrinas y la comunicación visual en el punto de venta. Fue en este entorno donde descubrí la importancia del diseño como herramienta estratégica, lo que me motivó a dar el siguiente paso: estudiar Diseño Gráfico.
Durante mi formación profesional, busqué integrar lo aprendido en VM con una mirada más conceptual y proyectual, construyendo así un enfoque propio que combina lo estético con lo funcional. Paralelamente, continué mi carrera en el área de VM, consolidando experiencia práctica en empresas como Ripley, La Polar e Hites.
Finalmente, surge Búfalo de Madera, un proyecto personal donde convergen todas mis experiencias previas. En esta marca independiente, el diseño se convierte en un espacio de experimentación creativa, narrativa gráfica y construcción de identidad visual. Es el resultado de un recorrido que comenzó en el retail, se fortaleció en el aula y se expandió en lo comunitario, para llegar hoy a un trabajo que busca equilibrar lo técnico, lo humano y lo poético.
El punto de partida que me enseñó a diseñar experiencias en el espacio y conectar con las personas desde lo visual.
Más que una profesión, una forma de pensar: combinar estética y funcionalidad para comunicar con claridad y emoción.
Proyectos como Hombres Tejedores me recordaron que el diseño puede tejer lazos, transformar espacios y generar identidad colectiva.
Cada proyecto es un laboratorio creativo donde pruebo técnicas, materiales y narrativas para dar vida a nuevas ideas.
Más allá de lo gráfico, busco contar historias que transmitan sentidos, emociones y pertenencia.
Mi espacio creativo personal, donde convergen todas mis experiencias y el diseño se convierte en marca, relato y proceso vivo.